Neuromoduladores Intimos
La toxina botulínica en el ámbito de la ginecología se utiliza como una herramienta terapéutica para tratar el dolor durante las relaciones sexuales, una condición que no debe considerarse normal ni requiere resignación.
Actúa mediante la relajación controlada de los músculos del suelo pélvico que presentan una tensión excesiva o se contraen de forma involuntaria como un reflejo de defensa. Esta relajación permite que la entrada vaginal sea más flexible, facilitando que la penetración sea menos dolorosa o deje de doler, permitiendo así una experiencia sexual placentera.
• Indicaciones principales: Su uso está específicamente indicado en casos de vaginismo, dispareunia (dolor durante el coito), espasmos vaginales, tensión del suelo pélvico o dolor persistente con la penetración, especialmente cuando otros tratamientos no han dado resultados suficientes.
• Características del procedimiento:
◦ Es una aplicación localizada y segura, realizada por un profesional especializado de forma ambulatoria.
◦ El efecto del tratamiento es temporal y reversible, lo que permite una valoración progresiva de la mejoría de la paciente.
◦ A menudo se integra en un plan de tratamiento multidisciplinar, combinándose con fisioterapia de suelo pélvico o ejercicios específicos para potenciar y mantener los resultados a largo plazo.
• Impacto en la salud íntima: El uso de la toxina botulínica forma parte del acompañamiento médico necesario para ayudar a las mujeres a recuperar el bienestar y el disfrute de su vida sexual, abordando síntomas como el ardor, la sensación de bloqueo o la imposibilidad de mantener relaciones debido al dolor.